miércoles, 28 de marzo de 2012

La mayoría de las personas prefiere saber que un accidente ha sido debido al fallo humano antes que a uno técnico




El objetivo de esta investigación era poder dar respuesta a la hipótesis planteada a priori de que la gente "prefiere" saber que el accidente lo ha producido un fallo humano antes que conocer la posibilidad del fallo técnico, pues este parece producir más intranquilidad y alarma en función de la seguridad aérea en general. En apariencia este criterio iría en contradicción psicológica con el conocimiento objetivo que se tiene, frecuentemente divulgado, de que aproximadamente entre el 70% y el 80% -según fuentes- de los accidentes de aviación son por causa de error humano.
Sin embargo, los datos obtenidos son claros, el 57% de los consultados manifiestan producirles más intranquilidad el fallo técnico, contra el 43% que se inclina por el error humano; catorce puntos de diferencia lo atestiguan. Expresado en "román paladino", se teme más la posibilidad de que la máquina falle a que el operador cometa un error.
Hay que tener en cuenta que la complejidad de la investigación de un accidente aéreo es grande, valorándose en profundidad causas tanto externas como internas. Fíjense que, amén de los producidos por causas directas de la naturaleza o por interferencias ilícitas, normalmente todo acaba reducido, absurdamente sintetizado, a la valoración del incidente/accidente en función de los dos factores más críticos, pero que en definitiva es lo que más llega al gran público a través de los medios de comunicación: Fallo Técnico vs Fallo Humano, y solo para algunos entendidos se conjuga también la posibilidad de incluir el Fallo Organizacional.
En función de las variables utilizadas en el estudio, se aprecia una mayor constancia del dato en las personas sin relación profesional con la aviación que sube al 62% la inclinación por el fallo técnico, y en los más relacionados con la aviación lo que se incrementa, aunque muy ligeramente, es temer más el fallo humano (46%)
Los hombres parecen inclinarse a considerar algo más intranquilizador el fallo técnico. Diez y seis puntos de diferencia, frente a ocho puntos de diferencia en las mujeres.
Y es en la variable edad donde las diferencias se hacen más evidentes e incluso se acaba invirtiendo el sentido de sus respuestas. Los de menos de 30 años se decantan mayoritaria y rotundamente por temer más el fallo técnico (76% vs 24%), cincuenta y dos puntos de diferencia. Entre 31 y 50 años, navega su opinión en la misma tendencia que la muestra general (61% vs 39%), pero con veintidós puntos de diferencia, es decir más marcada. Y curiosamente en los mayores de 51 años cambia por completo la tendencia. Es a éstos a los que más preocupa, les causa más intranquilidad, el error humano (54%) que el fallo técnico (46%)
Se supone que a alguna reflexión nos obligará estos resultados, ya que dejan en el aire la respuesta a varias preguntas:
¿Seguimos íntimamente desconfiando de la máquina que vuela?
¿Por qué, a pesar de la evidencia, se sigue confiando en el ser humano por encima de la tecnología?
¿Tendrá algo que ver nuestra soberbia y arrogancia o es que el error humano lo damos por "normal" y está asumido a pesar de su proliferación y, sin embargo, el fallo técnico es algo que escapa a su control y por eso se le teme más?
Son todos ellos interrogantes que sería interesante seguir estudiando.

Fuente:  Salvador Tomás Rubio es piloto (retirado) y psicólogo aeronáutico / Aviacion Digital